Ya estamos en la segunda quincena de agosto y nos vamos acercando a los cambios del tiempo, al final del verano y al otoño, así que tenemos que preparar nuestro cabello para el caso de la típica caída que se produce en estos meses. Ya no es sólo por el ciclo propio del cabello, sino también por factores medioambientales, el sol directo que ha tomado, el cloro y sal del agua de las piscinas y playas. Se merece un premio y qué mejor manera que además de nutrirlo de forma externa con nuestras mejores mascarillas, alimentarlo por dentro. Un pelo sano es la unión entre una adecuada dosis de vitaminas y un buen aspecto exterior.
Aunque normalmente la caída generalmente se va produciendo a finales de agosto o entrado el mes de septiembre, porque es en esta etapa cuando se acelera el ciclo del crecimiento del pelo, puede darse además entre los meses de junio a noviembre pero no debes preocuparte siempre y cuando lo que se caiga se recupere. Lo normal es sobre 100 pelos al día.
Desde hace años llevo de forma rigurosa un tratamiento de cápsulas con metionina, cistina, vitamina D, Zinc y vitaminas B y D de forma cíclica, es decir, tres meses se toman y tres meses se descansa. Me tomo muy en serio el tema del cuidado del cabello, porque puedes evitar algún problema grave futuro. Estos tratamientos ayudan a que el pelo que se caiga se regenere de forma más rápida y más fuerte, además de prevenir más caída.
Si estás buscando un complejo vitamínico o tienes en mente este tema, yo utilizo el de la marca ARKOCAPIL Advance, Programa Intensivo:

Siempre compro la caja de 120 cápsulas que dura dos meses justos. Para el tercer